Llamados a Traer
Justicia
Is 58:7-10; 1 Cor
2:1-5; Mt 5:13-16 (A 5)
La Cruz del Señor se convierte en el àrbol de la vida para nosotros.
Alrededor del
mismo tiempo en que Isaias estuvo reviviendo una fe viva en medio del pueblo in
Jerusalem (c. 742 B.C), su contemporáneo en el norte de Israel, el profeta Amos
(c.760-755 B.C), estuvo expresando su feròz indignación acerca de las
situaciones de los pobres y necesitados, a quienes les fueron negados la
justicia en las cortes (Am 5:7-15) y cuyos bienes fueron confiscados (5:11). A
su vez, Isaias hace un llanto apasionado por justicia social. Su sentido de
justicia y d compartir viene de su profundo sentido que la creatividad y la
gloria de Dios llenan toda la tierra (Is 6:3).La divina presencia llena no solo el templo sino
toda la creaciòn. Ambos enfocados sobre la explotacíon de los pobres, la
corruption moral, y el inevitable juicio divino. Yahvè desea que todos los
pueblos hagan que la justicia florezca sobre la tierra.
Siguiendo la
enseñanza de las Bienaventuranzas, Jesús usa la metáfora familiar de la sal y
luz en la lectura del Evangelio de hoy para describir la vida del discipulado.
En la sociedad de hoy nosotros parecemos tomar la sal y luz por sentad, pero
estos productos fueron más preciosos en culturas antiguas. La Sal es usada para
dar sabor, como un preservativo, y como un agente sanador. La Sal puede no ser
vista pero puede ser percibida y saboreada. Hay muchas personas quienes "pueden
ser duramente percibidas", como "pequeñas hormigas" trabajando
duro y haciendo el bien todo el tiempo. Algunas de ellas son "llevadas a
la cima de una montaña" o sobre un "candelero" (Mt 5:14-15),
trabajando arduamente para traer justicia a los que lo merecen.
Estamos
llamados a ser sal y luz. Se dice que una vez, mientras él estaba rezando,
alguien preguntò a San Luis Gonzaga qué podría el hacer si el supiera que
dentro de pocos minutos él estaría muriendo. Él respondió "Seguiría
jugando". Él seguiría llevando su vida normal. Nuestro compromiso a la
justicia social fluye desde la exhortaciòn que Jesus nos dá en el Evangelio de
hoy. Algunas de las actividades que este compromiso nos lleva son dan una
expresiòn mas concretas como son las Obras de Misericordia Corporales y
Espirituales. Cuando nosotros alimentamos al hambriento, vestimos al desnudo, consolamos
a los que lloran, etc etc, nos mostramos ser sal de la tierra y luz del mundo.
Cuando hacemos estas cosas con la comunidad de for, la Iglesia, estamos por lo
tanto actuando como "una ciudad situada sobre una montaña" que no
puede estar escondida!
El Papa
Francisco llamò a los Católicos a "ir a las periferias." Él prefiriò
una Iglesia que está herida y social porque esta ha estado afuera en las
calles" a una que está "aferrándose a su propia seguridad, atrapada
en una red de procedimientos." Nosotros no podemos agacharnos en nuestras
estructuras con una esperanza pasiva. El Evangelio nos invita a correr el
riesgo de encontrar a otros en necesidad. Esto desea promover una cultura de
encuentro, porque lo que nuestra Iglesia necesita hoy es sanar heridas y
calentar corazones.
Que la
palabra de Dios habite en ustedes en toda su riqueza.
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