Postraos ante el Poderoso Rey Humilde
Is 50:4-7; Filip
2:6-11; Mt 26:14- 27:66 (Domingo de Ramos, A)
“Señor Dios, qué grande eres, vestido de majestad y
gloria, envuelto en luz como en un manto”.
Hoy comenzamos
la Semana Santa, los días durante los cuales viajamos con Jesús en su camino a
la Cruz y anticipamos su Resurrección. Comenzamos nuestra liturgia hoy con la
procesión de ramos para recordar la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén.
Las series de eventos de la Pasión son proclamadas en su totalidad en la
liturgia de la Palabra de hoy. Esos eventos serán proclamados otra vez cuando
celebramos las liturgias del Tríduo- La Cena del Señor, el Jueves Santo,
Viernes Santo, y la Vigilia Pascual. En el Evangelio de Mateo( Ciclo A), leemos
la Pasión de Jesús el Domingo de Ramos. El Viernes Santo leeremos la Pasión de
Jesús del Evangelio de Juan. La historia de la Pasión y Muerte de Jesús en el
Evangelio de Mateo se enfoca particularmente sobre la obediencia de Jesús a la
voluntad de su Padre y el cumplimiento de la Escritura.
Mientras que
los Evangelios de Mateo y Marcos tienen muchos paralelos en sus narraciones de
la Pasión, hay pocos detalles destacados en Mateo. Solo Mateo indica el precio
pagado a Judas por traicionar a Jesús y su muerte, como es el detalle de que la
esposa de Pilato recibió una alerta en un sueño y que Pilato lavó sus manos de
la muerte de Jesús. Finalmente, el Evangelio de Mateo solo menciona los
terremotos y otros fenómenos que pasaron después de la muerte de Jesús. Los
estudiosos observan que el Evangelio de Mateo refleja la tensión que
probablemente existió entre la comunidad de los primeros cristianos y sus
contemporáneos judíos. En el Concilio Vaticano Segundo, los Padres Conciliares
dejaron claro que todos los pecadores comparten responsabilidad por el
sufrimiento y muerte de Jesús y que está mal culpar de la Pasión de Jesús a los
contemporáneos judíos de Jesús o al pueblo judío hoy. ( Nostra Aetate No.4 ( En
Nuestro Tiempo 1965).
Hay muchas
reflexiones desde donde actuar en la Pasión de Jesús en los personajes del
Evangelio de Mateo. Ellos reflejan a nosotros y no a otros. Algunas veces somos
como Judas, quien traicionó a Jesús y termina arrepintiéndose. Algunas veces
somos como Pedro, quien lo negó, o como los discípulos, quienes cayeron
dormidos durante la hora más oscura de Jesús, luego actuaron temerariamente y
violentamente en su arresto. Algunas veces somos como Simón, quien es forzado
al servicio para ayudar a Jesús a llevar su cruz. Algunas veces somos como los
líderes quienes temieron a Jesús o como Poncio Pilato, quien lavó sus manos en
cambio de defender la verdad. Jesús muere para que nuestros pecados sean
perdonados.
Jesús es Rey.
Este Rey no se impone el mismo. Él se
ofrece Él mismo. Su reinado está infusionado con un espíritu de servicio.
"Él no disputará ni alzará su voz para que
sea oido en las calles. Él será manso y humilde. Corramos a acompañarlo
mientras se apresura a su pasión, no cubriendo su camino con prendas, ramas de
oliva o ramos, sino haciendo todo lo que podamos hacer para postrarnos ante
Él" (San Andrés de Creta, Obispo).
“Bendito el
que viene en el nombre del Señor; bendito el Rey de Israel” (Oficio Divino)
No comments:
Post a Comment